Mi pasión por el servicio empecé a una edad
temprana con mi madre. Ella me enseño que no hay una buena razón para no dar. Observaba
en su día a día ayudar a la comunidad y un día ella decidió ir a la universidad
otra vez para hacerse una maestra. La decisión de mi madre y su trabajo diario
realmente impactó mi futuro.
He hecho el servicio en pequeñas cantidades
cuando era más joven. Pero en séptimo grado yo empecé la clase de español.
Inmediatamente me enamoré de la cultura y el patrimonio español. Debido a esto
fui a Puebla, México para colaborar en un orfanato. ¡Fue el mejor momento de mi vida!
Cuando yo regresé a Wisconsin, quería ayudar a los inmigrantes en mi
comunidad. Trabajé en escuelas primarias en mi área para aprender aceptación
cultural y diversidad. También, yo me hice un tutor y profesor de inglés en un
centro de conexión. Ayudé a expandir el programa a otra escuela para llegar a más
estudiantes.
Al trasladarme a DC, yo sabía que quería
continuar con el servicio, especialmente en la comunidad hispana. Pues, la
escuela de Bruce-Monroe ha sido un ajuste perfecto para mí. Yo estoy en una
clase de kindergarten. Los niños me están aceptando y amando. Tengo la oportunidad de practicar mi español
todo el tiempo porque la Clase estoy en la que se enseña todo en español. Me
pongo a leer historias en español de los niños. Ellos me han ayudado más de lo
que les he ayudado, me temo. ¡La mejor parte es que me siento como un niño otra
vez!
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